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— Sometimes Men are Just Like Us —

un fanfic de Robotech
por Clovis15

traducido por Jost

Robotech y personajes y situaciones derivadas son Copyright © Harmony Gold USA, Inc.


Para Henry J. Gloval.
Sobre el asunto de conflictos morales y su posible necesidad de seguimiento en los pilotos de las fuerzas del SDF-1.

Soy psicólogo. Tiempo atrás serví en la Tierra para confortar las mentes de aturdidos y confusos soldados durante la Tercera Guerra Mundial. En efecto, soy un psicólogo militar. Es una profesión que merece la pena, el Señor sabe que las desafortunadas almas afectadas por la guerra necesitan ayuda profesional.

Atiendo a sus necesidades, y con mucha frecuencia tengo éxito en traerles algo de orden y razón a sus vidas.

Entonces, vino "eso" y puso fin a la guerra. Empezaron a llamarle el "visitante" y cosas así. Una monstruosidad de una milla de longitud de la que se podía decir que simplemente cayó del cielo. En algunos aspectos su aparición fue un milagro. Logró lo que meses de batallas y negociaciones no lograron: una paz mundial unificadora, la primera de su especie en la historia de la humanidad.

Después de su aparición todas las operaciones militares empezaron a localizarse sobre nuestro visitante estelar de una milla de longitud. Estando todavía vinculado a la psicología militar, compré una casa en la incipiente Ciudad Macross. Comenzó como algo pequeño, pero en diez años, ésta se desarrollaría hasta ser una gran urbe. Este rápido crecimiento pasaría a ser una desafortunado inconveniente cuando la segunda oleada de visitantes se manifestó, ya que la ciudad se hallaba entre ellos y su objetivo.

Apareció un ejército de extraterrestres llamados a sí mismos los zentraedi. Durante la batalla que siguió a un insólito accidente que es inexplicable para mí, ni espero comprender, sucedió. Toda la ciudad Macross fue teletransportada al borde exterior del Sistema Solar. Afortunadamente para mí o para cualquiera de la ciudad nadie murió en el vacío del espacio. Por suerte para todos, los refugios anti-bombas herméticos eran parte del diseño de la ciudad. Toda ella y sus supervivientes fueron trasladados a la nave conocida ahora como el SDF-1.

Dentro de la reconstruida nave alienígena había una gran cantidad de espacio sin utilizar. Después de todo, era una milla de espacio. E hicieron algo que muchos hubieran calificado de imposible; reconstruyeron allí una gran parte de la Ciudad Macross. Fue en esta ciudad en la que continué mi profesión; orientada ahora a tratar a muchos civiles. Pero no es una sorpresa que la mayoría de los que acuden hacia mí sean civiles. En un lugar donde hay cientos de personas transportadas a los confines del Sistema Solar contra su voluntad, es causa para que una gran mayoría de ellos empiecen a sufrir colapsos mentales.

Y es este punto lo que me hace llegar a la causa que me hace escribir esto. Todavía hay una guerra en curso y parece ser que los alienígenas parcialmente responsables de que los ciudadanos de Macross estén en el espacio quieren nuestra nave espacial. Atiendo a pilotos durante mis horas de trabajo, y bastantes de ellos acuden hacia mí con problemas que nunca he tenido que tratar antes. Pero en el pasado yo siempre atendía a los aterrorizados por una guerra que enfrentaba al Hombre contra el Hombre. Aunque actualmente deba cuestionarme si esto es una guerra como las de antes.

Lo que sigue a continuación es una transcripción de una conversación grabada que mantuve con un piloto en mi despacho la semana pasada.

PACIENTE: Nadie me volverá a atrapar alardeando de cómo incineré a un montón de alienígenas en el campo de batalla. De hecho nunca debo de volver a estar allí. Habiendo visto lo que he visto, ¿cómo puedo estar seguro de estar en mis cabales?

YO: ¿Qué fue lo que usted vio? ¿Cuál es la causa de que le origine problemas?

PACIENTE: Te dices a ti mismo que matarles es correcto ya que no son humanos. Que son criaturas infernales que no merecen existir en el orden natural de la vida. Te dices estas cosas y más para permitirte matarles de la misma forma en que respiras.

YO: "Los alienígenas no importan" parece ser un mantra recurrente entre los pilotos como usted. Pero, ¿qué fue lo que usted vio?

PACIENTE: En el fragor de la batalla hacemos cosas extrañas. ¿Está al corriente del ataque que sufrimos la semana pasada?

YO: Sí, pero dijeron que no había de que preocuparse, que las bajas fueron mínimas.

PACIENTE: Ahora hay censura militar. Perdimos muchos hombres buenos aquel día. Unos pocos y yo acabamos tan hartos de ver morir a nuestros amigos a diestro y siniestro allí fuera que decidimos entre aniquilar su nave de mando o morir intentándolo.

YO: ¿He de asumir que la misión que me describe fue exitosa para usted?

PACIENTE: Sí, logramos dejarla fuera de combate. Pero lo que vi allí puede que nunca sea capaz de olvidarlo. Lo que vi ahí dentro parece que fue lo que ha acabado con mi capacidad de lucha.

YO: ¿Qué fue lo que vio?

PACIENTE: Pensábamos que la mejor manera de hacer daño era abrir un agujero en su casco e irrumpir dentro de ella causando la mayor cantidad de daño interno posible y luego salir fuera antes de que estallara. Cogimos la idea de informes anteriores; si algunos puntos sensibles eran destruidos se podría aniquilar la nave entera.

YO: Continúe, por favor.

PACIENTE: Nosotros tres aterrizamos cerca de la entrada de la nave en modalidad G. Abrimos un agujero en el casco exterior con fuego de ametralladora en el que saltamos un por uno en modalidad B. Nuestro camino a través de la nave fue menos accidentado de lo que hubiésemos esperado, pero nuestro único encuentro fue más que suficiente.

YO: ¿Qué encontraron?

PACIENTE: Bien, estaba en retaguardia detrás de los otros dos al mismo tiempo que ellos echaban abajo una puerta a medida de los alienígenas. Una fracción de segundo antes de que ellos abrieran fuego, fui capaz de ver claramente a los ocupantes del habitáculo. Los alienígenas eran hombres, de treinta metros de altura a decir verdad, pero se veían como si fuera gente normal. Al mismo tiempo en que me espantaba de sus caras aterrorizadas antes de que sus cuerpos se redujeran a pedazos por una continúa ráfaga de munición de mis camaradas comprendí que estábamos luchando contra nuestros semejantes.

YO: Usted dice que los alienígenas eran humanos. ¿Cuándo fue la última vez que vio un ser humano de treinta metros de altura? Yo, últimamente, no.

PACIENTE: No tiene gracia. La Biblia dice que Dios creó al hombre a su imagen. Eso lo dice todo. No hace ninguna mención de que Dios creara al hombre a su mismo tamaño ni nada parecido. Si nosotros estamos hechos a imagen de Dios, entonces basándome en lo que vi, también lo están los alienígenas. Si eso les hace creaciones propias de Dios, ¿estoy luchando entonces contra una raza hermana que simplemente es mas grande? ¿Cómo puedo yo ir fuera y matar sin preocuparme sabiendo que somos iguales?

No sé nada de los secretos militares a bordo de esta nave espacial. Pero sé que si este piloto está diciendo la verdad y no está sufriendo a causa de un falso recuerdo creado por un trauma posterior a esa batalla, hay entonces a seguir graves implicaciones morales. Si es cierto que los alienígenas son como nosotros, nuestros pilotos estarán al tanto de este hecho. A la vez que personalmente desapruebo la guerra, entiendo que es necesario para los soldados marchar a la batalla sin conflictos morales acerca de quien es realmente el enemigo.

Si una crisis moral así fuera capaz de alzarse contra todos nuestros pilotos al mismo tiempo, siento que no tendríamos recursos suficientes para hacer frente a la afluencia repentina de gente necesitada de ayuda mental que eso provocaría.

Como he dicho antes me opongo a la guerra, pero sugiero que investigue acerca de la forma de preparar nuevos psicólogos especializados en manejar los nuevos dilemas morales y mentales que esta guerra única en su género causa. Además podríamos llegar a quedarnos sin ejército.

Torrpa D.Johanavich.
Psicólogo.


Fin


 

 
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Ultima actualización:  16/12/01